miércoles, 20 de febrero de 2013

Coeducación vs. aulas separadas

Foto: Sergio EnríquezFoto: Sergio Enríquez
  • En España hay más de 60 centros subvencionados con educación diferenciada
  • Sus defensores hablan de diferencias cognitivas y de madurez
  • Sus detractores, de convivencia, estereotipos e igualdad de oportunidades
El debate es recurrente. La polémica sobre si los colegios que separan por sexo a los alumnos deben o no recibir fondos públicos salta cada cierto tiempo. Y este arranque de curso no iba a ser diferente. La mecha la han prendido dos sentencias del Supremo que avalan que se deniegue el concierto a dos centros de Cantabria y uno de Andalucía argumentando que discriminan por sexo. Se amparan en el artículo 84.3 de la Ley Orgánica de Educación de 2006, que señala que "en ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social" en los centros públicos y concertados. Una discriminación que unos niegan a ultranza, mientras para otros clama al cielo. ¿Qué modelo educativo defienden cada uno de ellos?
"El profesorado también suele estar segregado, lo que hace difícil que los alumnos tengan modelos variados para la construcción de su identidad", CCOO
Según datos de las consejerías de Educación, más de 60 centros con educación diferenciada están subvencionados en España. Y 24 de ellos pertenecen al grupo Fomento de Centros de Enseñanza, vinculado al Opus Dei. Alfonso Aguiló es director de uno de ellos: Tajamar, en el madrileño distrito de Vallecas. 1.800 alumnos, todos varones, acuden a diario a sus aulas, subvencionadas en todos los niveles -los padres se hacen cargo de cuotas de comedor de 157 euros al mes o 150 euros por actividades extraescolares-. Próxima a ellos está la alternativa femenina, Los Tilos, con unas 700 alumnas escolarizadas. "Llevamos muchos años con el modelo diferenciado y estamos muy satisfechos con los resultados. Sólo hay que ver los ranking de países como EEUU o Reino Unido, donde este tipo de colegios suponen el 7% de la enseñanza y los mejores alumnos salen cada año de ellos".
El colegio está vinculado al Opus Dei, pero Aguiló niega cualquier matiz religioso en su modelo educativo. "Es algo anecdótico", afirma, mientras construye su argumento en torno al rendimiento escolar de los alumnos. "Nuestro colegio está en el distrito de menor renta per capita de Madrid, donde el nivel de fracaso escolar es muy alto, sobre todo entre los chicos, por lo que creemos que hay que prestarle atención a sus necesidades específicas. Y mientras que en España el fracaso escolar está en torno al 30%, en nuestro centro no pasa del 6%, seis veces menos que en los públicos de alrededor. Y tenemos lista de espera". En 2011, la mejor nota media en la prueba de 6º de primaria de su distrito la obtuvo otro colegio concertado: Gredos San Diego, 7,82. La de Tajamar fue de 7,03.
Según los cálculos de Aguiló -preside también la Asociación Madrileña de Empresas Privadas de Enseñanza-, en España hay unos 150 colegios segregados, con unos 100.000 alumnos, lo que supondría un 1,5% de los escolares. "No hay evidencia clara para afirmar que la coeducación sea superior a la educación separada, ni tampoco lo contrario, pero debe existir pluralidad y alternativas para los padres que elijan este tipo de escuela", reflexiona.

Un debate que trasciende lo académico

"Nuestro colegio está en el distrito de menor renta per capita, con un nivel de fracaso escolar muy alto, sobre todo entre los chicos. Hay prestarle atención a sus necesidades específicas", colegio Tajamar
De acuerdo, pero que no se subvencione con fondos públicos, responden los defensores de la coeducación, convencidos de que el dinero de todos debe destinarse a colegios que "promuevan la igualdad". El debate esconde una visión social que va más allá de lo académico. "Tenemos que enseñar a los niños a convivir. Es importante que estudien juntos porque es como estamos en la vida. La socialización es tan importante o más que los contenidos que aprenden. Y cuando se transmite que lo natural es estar separados, es más fácil que se creen roles y estereotipos y no se consiga entender al otro. Además, la experiencia en las aulas nos demuestra que la capacidad de aprendizaje es la misma, no depende del sexo", explica Silvia Sánchez, profesora de primaria en una escuela pública de Madrid.
Es el argumento que defienden en Ceapa, la Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos. "La igualdad de oportunidades, de trato y la no discriminación son fundamentales en la escuela. Ayudan incluso a erradicar conductas como la violencia de género -cuenta su presidente, Jesús Mª Sánchez- mientras que la educación diferenciada contribuye a crear muros entre hombres y mujeres”. "Al final, aunque los responsables de esos colegios no quieran reconocerlo, la base de la separación en sus aulas es religiosa, deriva de pensar que cada uno tiene un papel diferente en la sociedad", añade.
Foto: Iñaki AndrésFoto: Iñaki Andrés
Los defensores de la educación diferenciada se basan en informes que hablan de diferencias cognitivas y de madurez entre niños y niñas, y de la ventaja que puede suponer estudiar en un aula sin la presión del sexo opuesto. Sin embargo, otros estudios como 'La pseudociencia de la escolarización por sexos', publicado por la revista Science en 2011 [consúltelo en inglés], señalan que los datos de mejora académica no son sólidos, que las diferencias cerebrales entre sexos no justifican una educación dual y que ésta lleva a que se incementen el sexismo y los estereotipos.

Separación por ciclos

Algunos centros optan por limitar la separación a determinadas asignaturas, actividades o ciclos. Es el caso del colegio Stella Maris La Gavia, en Madrid, también subvencionado, que aunque mantiene a los niños en aulas mixtas en primaria y en el comedor y recreo, los separa al llegar a secundaria. "De este modo se aprovecha la riqueza del encuentro de ambos y se posibilita al mismo tiempo la mejora del rendimiento académico que caracteriza a la educación diferenciada en edades adolescentes", afirma su director, el padre Juan Antonio Granados, que aporta datos del informe PISA 2009, según los cuales de un 37% de repetidores en aulas mixtas se pasa a un 20% en aulas masculinas y un 14% en las femeninas.
"Aunque los responsables de esos colegios no quieran reconocerlo, la base de la separación en sus aulas es religiosa", Ceapa
Francisco García Suárez, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO en Madrid, le rebate también con la estadística en la mano: "La experiencia demuestra que los resultados escolares están cada vez más en función del sesgo social, del nivel de renta, por lo que estos centros que segregan, que son la mayoría muy elitistas -con una cuota media en el caso de los privados de 500 euros mensuales-, deberían estar entre los primeros de su área, pero sólo tres de los 24 que hay en Madrid son los primeros de su distrito".
El 'Observatorio de igualdad de género' de CCOO ha elaborado un informe, coordinado por Carmen Heredero de Pedro, con las cifras del curso 2010-2011 en la Comunidad de Madrid. Según sus datos, hay unos 30.000 alumnos repartidos en 24 centros de régimen general con estudiantes de un solo sexo o separados por sexo, lo que supone el 3% de los niños de Madrid. 18 de esos colegios pertenecen al Opus Dei o a los legionarios de Cristo -sólo dos son aconfesionales-. El informe denuncia desigualdades en estos centros con este dato: los cinco que ofrecen ciclos formativos, lo hacen de forma diferente en función del sexo, con módulos como 'Cocina y gastronomía', 'Dietética', 'Educación infantil' o 'Secretariado' para ellas y 'Artes gráficas', 'Diseño y producción editorial' o 'Instalaciones de Telecomunicaciones’ para ellos. "Si se trata de darles los mismos recursos para su formación y las mismas posibilidades de inserción social carece de sentido la separación", añade.
El informe denuncia además "que el profesorado normalmente está también segregado por sexo en esos colegios, lo que hace difícil que los alumnos tengan modelos variados para la construcción de su identidad" y destaca alusiones como las de Los Tilos, que asegura que prepara a las mujeres para el "trabajo futuro como profesional y madre de familia". "Es cierto que la convivencia genera conflictos, pero uno de los objetivos de la educación es precisamente aprender a prevenirlos y resolverlos", sentencian.
El debate se adentra en terreno político. Aunque las Comunidades Autónomas son las competentes para retirar o no la subvención a estos centros -y la mayoría ha asegurado que no piensa hacerlo-, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha planteado que se explicite por ley que la educación segregada pueda ser concertada. El anterior Gobierno intentó lo contrario: aprobar a principios de 2011 la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación, que incluía en un artículo que "en ningún caso los centros educativos que excluyan del ingreso en los mismos a grupos o personas individuales podrán acogerse a financiación pública". No llegaron a tiempo.

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